El dirigente ambientalista Gustavo Mahmud opina que en parte los comisionados comunales no se preocupan por las cloacas porque son de las obras que van bajo tierra y no se las ve. Sin embargo Diego Reales, comisionado comunal de Santa Ana, observó que uno de los principales inconvenientes para encarar un proyecto es la diseminación de sus más de 20.000 habitantes. Están desplegados en unas 16 colonias o barrios, en algunos casos separados hasta por cinco kilómetros. “Los proyectos nacionales generalmente privilegian las grandes concentraciones urbanas”, expuso.

Un barrio del sur pasó años de penurias hasta tener cloacas

Julio Maturana, comisionado comunal de Arcadia, sostiene que el principal impedimento es la financiación presupuestaria. “Las deben apelar a la provincia o la Nación para encarar estos proyectos”, advirtió.

La titular del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) Stella Marys Córdoba, dijo que las construcciones rurales “tienen su relevancia técnica”. “Cada vez que se hace un proyecto de viviendas, se debe analizar las factibilidades del terreno y otros detalles, como el de agua y cloaca, que verifican otros organismos que intervienen en la habilitación de la obra. Se meritúa además el nivel de inversión. Naturalmente es mucho más costoso donde no hay conexiones para los servicios sanitarios”, explicó.

En este contexto, las comunas de Río Seco, Arcadia y Villa Quinteros están integradas a un programa nacional que contempla el mejoramiento del servicio de agua potable y la instalación del servicio cloacal. Son obras que van a beneficiar a más de 30.000 pobladores.